En resumen podríamos decir que las prácticas que asocian dolor y placer no deberían ser vistas como malas o buenas, como deseables o denigrantes.
Sencillamente no podemos aplicar un rasero moral para hablar de ellas, deben ser siempre el resultado de una actividad compartida que ambas partes aceptan, algo que forma parte de la intimidad y que sólo incumbe a quienes lo practican.
¿QUÉ OPINAS DEL BONDAGE Y SADOMASO (BDSM)?
¿HAS PROBADO ALGUNOS JUGUETES?
Fuente: Gayles.tv
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