Pese al estilo tradicional y sencillo de la sociedad baliense, el concurrido Nusa Dua no adolece de los lujos propios de un turismo variado y muchas veces, potentado económicamente hablando. Desde 1974, Nusa Dua recoge toda la dedicación de las autoridades para convertirse en lo que es hoy: una plaza turística irresistible dentro del continente asiático. Una ciudad ordenada, tranquila y ajardinada ofrece vistas al océano azul desde casi todos sus alojamientos.