Lo vi por primera vez hace un par de semanas, en una exposición de una amiga en común, que fue la que nos presentó.
Estuvimos allí hablando durante horas, sin importarnos nadie más. Luego me acompañó a casa y, tras decirme lo bien que se lo había pasado conmigo, nos dimos un beso en el portal. La típica escena de toda comedia romántica, vamos.