Incluso, si así lo deseamos, podremos bañarnos sin temor en las cristalinas aguas del mar con trajes especiales térmicos. Como podremos comprobar durante nuestra fascinante visita a Laponia, el frío es algo muy relativo. Tal como dicen los noruegos: “el frío no existe, el único problema es llevar la ropa inadecuada”