Su premisa y discurso se basan en introducir al mercado un porno alternativo que sirva para crear una consciencia crítica y que fomente la producción y el consumo responsable del mismo. Un tipo de pornografía que se comprometa con la necesidad de comprender que todo se trata de la representación de una fantasía y, por consiguiente, no debería tener límites, pues esta fantasía sexual no debe ser moral ni tener ningún tipo de condicionamiento ético, es puro deseo y no debe de ser juzgado, y sobre todo que nuestro cuerpo nos pertenece y podemos hacer con él lo que se nos apetezca. Un tipo de pornografía que vela por los derechos sexuales y que defiende la idea del placer como autónomo, aunque en una cultura patriarcal como la actual no sea bien visto.