“En lugar de ser una cosa hermosa como se supone que debe ser, comienza a convertirse más en una molestia”, contó Amanda Gryce a Barcroft TV el año pasado. “Se supone que placer debe ser algo bueno, pero cuando lo tienes durante tanto tiempo, es como comer demasiado dulce –algo que es realmente bueno y que te hace feliz, pero luego empiezas a hartarte de eso, porque has tenido demasiado de ello”.