La vida de Amanda Gryce no es para nada placentera. Todo lo contrario, muchos podrían considerar una tortura lo que padece.
Aunque no lo creas la vida de Amanda Gryce no es para nada placentera. Para casi todo el mundo un orgasmo es sinónimo de placer pero para esta joven de 24 años no. Ella vive en un estado de permanente excitación pero no es nada bonito. Para ella es puro dolor y sufrimiento.