Este experto observa otros dos errores, menos importantes pero también frecuentes. Uno de ellos es que el dinero que ahorramos lo dejamos en un depósito que no genera ningún interés. El otro es gastar en aquello que no necesitamos. «Vivimos en una economía conductual y tomamos como referencia a las personas que nos rodean. Terminamos adaptando nuestro nivel de gasto al de las personas de nuestro entorno, en vez de gastar en lo que realmente nos da satisfacción».
Un sistema más sencillo y efectivo