
En ese preciso momento, el implicado con dudas se encuentra en la disyuntiva de elegir entre dos opciones: por un lado, romper el pacto implícito que se realizó al comenzar la relación de preservar la amistad por encima de todo y lanzarse a expresar abiertamente la propuesta de cambio en el tipo de relación, siempre existiendo la posibilidad de ser rechazado y terminar lo que ahora disfruta; por otro, ignorar los sentimientos que están aflorando y bloquearlos para seguir manteniendo la relación de follamigos que al menos le ofrece placer y disfrute a pesar de que no es su único deseo y puede sufrir en el proceso, ya que en su interior, el tipo de relación ya ha cambiado.