Una de cada diez veces me toca aguantar las actitudes paternalistas, los «Te dedicas al porno porque no has encontrado a nadie que te ame de verdad.»
Y como no quiero mentir pero tampoco quiero enfrentarme al estigma, prefiero quedarme en casita cultivando orquídeas y dando de comer a los gatos del vecindario. Me he vuelto vaga a la hora de encontrar personas con las que compartir momentos divertidos.