He aprendido a afrontar mis problemas a la hora de ligar con una actitud calmada, relajada. No busco líos de una noche, que para eso ya tengo sexo casual todos los días delante de las cámaras, sino una conexión mental interesante que nos pueda aportar cosas a ambas partes. Y aunque me haya vuelto perezosa y de vez en cuando me entren arrebatos de frustración desenfrenada, cuando doy con una persona con la que conecto de verdad siento que he encontrado una aguja en un pajar. Y la espera merece la pena.