Constituye un colectivo mucho más invisibilizado, probablemente porque la huella de la explotación sexual no es tan agresiva como en la prostitución femenina, donde se suele poner el foco. La ONU calcula que unas 140.000 mujeres son secuestradas por redes de explotación sexual cada año en Europa y los datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad muestran que solo en España la trata de personas mueve 3.000 millones de euros al año.