Hablamos de sexo como si un rió recorriera nuestro cuerpo, como si la sola imagen de un hombre desnudo esperándonos en la cama cubierto con una suave y sedosa manta blanca fuera lo único que nos separa de la gloria tántrica. Pero… ¿siempre es bueno?, es decir ¿siempre te complace el hombre debajo de tu sábana?. Los pecados son pocos, están sueltos. Saber qué sexo capital quieres ser es uno de los caminos para llegar al cielo.
Lujuria