La sabiduría popular sostiene que si una persona es amable, divertida o graciosa eso se debe a que la vida le ha forjado ese carácter mediante la carencia de otras virtudes que sirvan como atractivo a su persona, por ejemplo, la belleza física.
La sabiduría popular sostiene que si una persona es amable, divertida o graciosa eso se debe a que la vida le ha forjado ese carácter mediante la carencia de otras virtudes que sirvan como atractivo a su persona, por ejemplo, la belleza física.