Adele tiene muy claras sus prioridades: primero está la familia y después su carrera musical. Hasta el punto de que piensa abandonar las giras mundiales durante 10 años para poder dedicarse plenamente al cuidado de su hijo. A partir del próximo mes de noviembre, tras sus recitales en México y Phoenix, dejará la carretera, los vuelos y los escenarios para centrarse en aquello que más le importa. En una entrevista al diario “The Sun” reconocía que las largas giras le generan más malestar que otra cosa: “No me considero una artista de giras. Nunca he tolerado demasiado bien los tours, soy bastante hogareña”. Con todo, la cantante no quiere alejarse por completo de los escenarios y está pensando en una oferta que le supondría actuar de modo regular en Las Vegas.