Las feromonas, o sustancias químicas que provocan reacciones en el otro, son capaces de provocar la atracción de otras personas. Esto se intensifica un poco más con el uso de una fragancia que nos identifique. Una persona es capaz de desviar su atención hacia otra, aún sin haberle visto totalmente el rostro tan sólo por la impresión que recibe de su perfume, el cual le inspira a voltear y seguir tras de él.