5. Analizan la viabilidad de sus aspiraciones
Aunque en la sociedad capitalista se premie el hecho de asumir riesgos sin pensar prácticamente en las consecuencias de fallar, las personas emocionalmente inteligentes tienden a decidir en qué proyectos volcar su tiempo y sus esfuerzos dependiendo de las posibilidades de éxito esperadas, para no trabajar sobre un marco irreal de expectativas. De este modo el éxito o el fracaso no les llega tan de golpe como para no poder asimilar su impacto.