Las siguientes pinturas destacan por la complejidad con la que fueron tratadas, ya que invitan al espectador a mirar dos veces o más para encontrar los significados ocultos, que no se pueden ver a simple vista.
1. “Huyendo de la crítica” Pere Borrell del Caso
La pintura más famosa de Pere Borrell es considerada uno de los mejores ejemplos del “trampantojo”, término que se utiliza para identificar la técnica que busca engañar al espectador mediante el juego de perspectiva y los efectos visuales. Es una obra irónica y dependiendo la posición de donde se observe, el personaje central parece escapar de la pintura (y de esa forma evitar los comentarios de la crítica, como el título sugiere).
2. “Los embajadores” – Hans Holbein
3. “Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa” – Jan van Eyck
4. “La Primavera” – Sandro Botticelli
Una obra maestra del Renacimiento, descubierta hasta 1975, presenta a los dioses clásicos de forma semidesnuda en una especie de bosque divino. La pintura está llena de simbolismos e iconografías complejas que demuestran el genio y la cultura del pintor. Todo eso se puede observar –no analizar–desde primera instancia, pero detrás de la obviedad, Botticelli plasmó una gran cantidad de plantas y flores que en ese tiempo ya estaban clasificadas. Se afirma que podría ser una señal más que esa idea de la divinidad viene de la naturaleza, no de los entes que imaginaron nuestros antepasados.
5. “David y Goliat” (de la Capilla Sixtina) – Miguel Ángel Buonarroti
Es conocido el hecho de que Miguel Ángel utilizó distintos elementos ocultos (y algunos demasiado explícitos) en su obra máxima. Este significado escondido no es tan complejo como el resto de las pinturas de la lista pero nos muestra ese detalle específico en las técnicas del artista. Superficialmente observamos la escena clásica de la Biblia, pero si miramos las formas de los cuerpos de ambos personajes, encontraremos que forman la letra hebrea “gimel” que significa “fuerza”. Un elemento literal en el trabajo.
6. “Cena en Emaús” – Caravaggio
7. “Joven virgen autosodomizada por los cuernos de su propia castidad” – Salvador Dalí
8. “Terraza de café por la noche” – Vincent Van Gogh
La cálida y calma escena de una calle de Arles en Francia parece no ser más que eso (además del increíble uso del color y la composición del incomprendido pintor). Pero si miramos más a fondo, notamos que es una fuerte composición basada en todas las influencias de Van Gogh en ese periodo, especialmente sus creencias cristianas. La posición de las personas en la terraza es similar a la postura de Jesús y los apóstoles en la última cena. Un homenaje tanto para el pintor clásico como para su fe.
9. “Cuadro negro” – Kazimir Malevich
La primera versión de este cuadro fue llamada “el punto cero de la pintura” y forenses indican que la composición del color era mucho más compleja al inicio. “Cuadro negro” no parece ser más que eso a simple vista, pero tendríamos que mirar apropiadamente para saber que no lo es. Los lados no son iguales, por lo que no es un cuadrado y el centro es una mezcla de colores y elementos que no crean un negro per se. Malevich dijo que su propósito era evocar “la experiencia de la no-objetividad pura en el vacío blanco de una nada liberada”.
10. “¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde Vamos? – Paul Gaugin
Se ha dicho que esta obra salvó la vida del pintor Paul Gauguin. Al principio parece una comunidad producto de la visión del artista, pero va más allá de eso. Es la evolución durante un viaje espiritual y físico de una persona. Se lee de derecha a izquierda y al seguir el camino vemos escena tras escena desde el nacimiento hasta la muerte del hombre. Después de terminar la pintura, que iba a servir como un testamento de Paul, tomó una caja de arsénico para suicidarse. Falló y el mundo recibió mayores trabajos del representativo pintor.