El arte está lleno de trampas y mentiras. Como en cualquier conversación, cuando queremos que alguien se adentre un poco más en la conversación, tratamos de hacer algo críptico que haga una resolución más interesante de lo que buscamos revelar. El cine lo implementa constantemente y nos impulsa a mirar películas como “2001: Odisea en el Espacio”
o “Memento” para capturar completamente toda la esencia de la obra y sabemos que no basta con verlas una sola vez. El arte está cargado de esos elementos y por eso revisitamos pinturas con el propósito de descifrarlas de forma absoluta.