Unos acumulan miles de seguidores, otros solo son visitados por un puñado de anónimos criticones, y a unos cuantos privilegiados se los rifan las marcas para que asistan a sus eventos. El fenómeno egoblogger lleva unos años revolucionando el mundo de la moda, y aunque los blogs masculinos siguen sin tener el mismo empuje que los femeninos, son una fuente de inspiración para muchos hombres.