La historia del porno es, a su manera, la historia de la humanidad. Siglo tras siglo las sociedades han impuesto normas, parámetros y valores en lo que concierne a las relaciones interpersonales y sexuales entre individuos. Proporcionalmente, designar cómo debería alguien actuar frente a éstas, en aras de ser aceptado y no juzgado colectivamente, sólo puede significar reprimir sus deseos. En definitiva, solapar gran parte de la naturaleza humana es el primer paso de la construcción de la sociedad. Sin importar el país de origen, la raza o credo, existen ciertas similitudes, aunque con sus variantes, sobre la moral y las reglas generalizadas que debemos respetar, seguir o por lo menos disimular cumplir en este ámbito.