Pero los datos no acaban ahí. De los 36,7 millones de enfermos actuales, solo un 53% de los adultos reciben algún tipo de tratamiento antirretroviral. Y la cifra de menores que reciben el tratamiento es mucho más alarmante: sólo el 43% de los niños y niñas infectados tienen acceso a los antirretrovirales (TAR) de por vida. Sin tratamiento, se estima que una persona afectada puede sobrevivir de promedio, después de la infección, entre 9 y 11 años.
Aunque el tratamiento no es la cura para la infección
Los antirretrovirales eficaces permiten mantener controlado el VIH y prevenir la transmisión –que ocurre por la transferencia de fluidos como sangre, semen, flujo vaginal, líquido preseminal o leche materna–, para que tanto las personas infectadas como los que corren riesgo de contagio puedan llevar una vida saludable, larga y productiva.