Por fortuna, en el pasado, gran parte de lo que veíamos en el cine era un elemento de realidad con el que podríamos entrar en contacto y crear un vínculo con las obras que marcaron nuestra vida. En el caso de “El Padrino”, distintas locaciones sirvieron para darle lugar a la historia e incluso –casi 45 años después de su filmación– podemos visitarlas y sentirnos como si fuéramos parte de la mafia más relevante y de la película más reconocida de la historia.