Además del corte, también se le proporcionó ropa nueva y accesorios, y la transformación fue radical, ni el mismo José Antonio se la creía: “¡Joder! ¡Dios mío! No me reconozco”, decía mientras lo embarga una ola de emociones encontradas.
Además del corte, también se le proporcionó ropa nueva y accesorios, y la transformación fue radical, ni el mismo José Antonio se la creía: “¡Joder! ¡Dios mío! No me reconozco”, decía mientras lo embarga una ola de emociones encontradas.