Es cierto que el incidente del reloj de Rafael Nadal, que «solo» costaba 350.000 euros, fue un punto de inflexión para esta marca que inició su andadura en 2001. Siempre con la palabra «Perfección» como objetivo básico e irrenunciable, los modelos Richard Mille tienen un proceso de diseño y producción muy laborioso, se podría decir que no hay dos iguales aunque sean el mismo modelo.