Uno de cada dos hombres ha aprendido a ver más allá de la espuma de afeitar, y la razón principal es que, a fin de cuentas, tampoco es tan complicado cuidarse.
Uno de cada dos hombres ha aprendido a ver más allá de la espuma de afeitar, y la razón principal es que, a fin de cuentas, tampoco es tan complicado cuidarse.