El llamado «rostro del fumador» tiene unas características determinadas reconocibles a simple vista, especialmente arrugas más estrechas y profundas que las que pueden apreciarse en alguien que no fume y piel seca y apagada.
El llamado «rostro del fumador» tiene unas características determinadas reconocibles a simple vista, especialmente arrugas más estrechas y profundas que las que pueden apreciarse en alguien que no fume y piel seca y apagada.