El sexo es energía vital que se debe canalizar y disfrutar. Si piensas que la sexualidad es un pecado o que no está bien pasárselo de maravilla en la cama, entonces debes comenzar a desarmar los nudos o embrollos que tienes en tu mente, por fuerte que esto suene. No quiere decir que es una “obligación” pensar de una manera sobre el sexo, pero al menos, darse cuenta de cuál es el origen de esa negación a esta actividad íntima.