Se demostró que aunque no vayamos a heredar grandes fortunas, no nos toque la loto o no estemos metidos en política urbanística, todos tenemos nuestra lista íntima de deseos por si nos cayera encima una buena pasta.
Se demostró que aunque no vayamos a heredar grandes fortunas, no nos toque la loto o no estemos metidos en política urbanística, todos tenemos nuestra lista íntima de deseos por si nos cayera encima una buena pasta.