Para Raúl Padilla, sexólogo y psicoterapeuta, la distinta visión que tienen los hombres y las mujeres de sus amigos, sexualmente, viene dada no tanto por el género como por el significado cultural. «La continuidad del linaje del varón se aseguraba ancestralmente con la fidelidad y con la exclusividad sexual femenina; esta fidelidad no era tan rígida en lo referente al varón, al que se le excusaba por ser hombre», asegura.