La generación de Tinder tiene colgado el sambenito de la promiscuidad sexual, pero resulta que el sexo anal es más habitual entre parejas que entre desconocidos. Esta investigación señala que, mientras el sexo anal era igual de frecuente entre mujeres de todos los grupos raciales y orígenes étnicos, era más habitual entre las que estaban casadas o convivían con su pareja (el 20% de las participantes había practicado sexo anal en el último mes) que entre el grupo de mujeres solteras. Ya sabéis, chicos.