Como es fácil de imaginar, la mezcla de inglés y negro no ayudará demasiado al bueno del doctor Edwards, que deberá sobreponerse a una sociedad eminentemente racista como la americana (hoy en día son racistas, a principios del siglo pasado lo eran aún más) y a más de una mente cerril para poder aportar algo positivo tanto al hospital como al reacio doctor Thackery.