Un tío tan increíblemente bueno que durante mucho tiempo ha sido adorado por el público palomitero (al que me siento orgulloso de pertenecer) gracias a, principalmente, la trilogía de Ocean’s (eleven, twelve, thirteen) y al mismo tiempo por los cinéfilos más repelentes que se puedan encontrar (con los que también me identifico), gracias a Sexo, Mentiras y Cintas de Video, Traffic o el remake de Solaris (entre otras mil).