No opone resistencia cada vez que vais a tener sexo y te sigue el rollo, pero no estás seguro de que le guste hacerlo contigo. Al menos, no tienes la seguridad total. Tu cuerpo (y el suyo) te dice que así es, pero para estar cien por cien convencido has de atender a una serie de señales que la delatan. Y son fácilmente reconocibles. Una vez que sepas que ella se muere por ti, o que por lo menos contigo, comprenderás que tienes la sartén por el mango y podrás actuar en consecuencia.