En noviembre de 2015, el estado de Florida, en Estados Unidos, aprobó una ley que clasifica el “revenge porn” como un delito menor de primer grado. No obstante, si el criminal repite su acción, se convierte en un crimen de tercer grado. Quienes practiquen en esta actividad pueden ser condenados de uno a cinco años de cárcel, pero en un país con más de 300 millones de personas, se requiere una acción más contundente para evitar la proliferación de esta práctica.
