Ahora veamos el panorama completo: Existen sitios web dedicados a ese tipo de fotografías y videos. Millones de archivos se comparten todos los días con nombres y edades añadidos a la base de datos. Si alguien posee imágenes de nosotros puede subirlas y nos convertimos en parte de una lista en la que alguien nos puede buscar. En el peor de los casos, podríamos teclear nuestro nombre en Google y encontrar un sitio pornográfico con nuestro rostro como uno de los principales resultados en pantalla.
