Existen multitud de zonas erógenas en el cuerpo de las mujeres que los hombres a menudo infravaloran, bien sea porque se va directamente al grano, o bien porque se centra toda la atención en los besos o los mismos órganos genitales.
Existen multitud de zonas erógenas en el cuerpo de las mujeres que los hombres a menudo infravaloran, bien sea porque se va directamente al grano, o bien porque se centra toda la atención en los besos o los mismos órganos genitales.