Puede parecer una contradicción, pero la presión autoimpuesta no parece ser nada beneficiosa en las relaciones sexuales. Un estudio realizado por sexólogos de la Universidad de Pennsylvania también concluyó que las personas que habitualmente fingían orgasmos eran muy inseguras y, en muchos casos, extremadamente recelosas con su intimidad.
A vueltas con el patriarcado
Otros estudios anteriores han vinculado esta actitud a a ciertos convencionalismos sociales: algunas mujeres se sienten obligadas a mostrar su satisfacción y sienten la necesidad de demostrar que sí se divierten con la otra persona, como suele explicar en sus libros la sexóloga británica Tracey Cox. Una vez más, las relaciones sexuales se convierten en reflejo del patriarcado.