Un zapatero puede cambiarnos las tapas y las suelas del calzado, los elementos que más sufren el paso del tiempo y que necesitan un mayor mantenimiento. Básico si queremos conservarlos. El recambio de los cordones puede darle un aspecto renovado al calzado y, sin duda, un zapatero dispone de todos los utensilios necesario para abrillantarlos, pulirlos y logran que luzcan casi como nuevos.