Hace unos meses, en una entrevista a un periódico israelí, Bar confesaba: «Estoy bien, soy divertida, me gusta salir, también estar en casa, el cine, comer bien… No entiendo qué tengo de malo, ¿por qué estoy sola?«. A mis amigas les pasa algo parecido. Su teoría es que, para tener una relación seria, los hombres siempre se quedan con las más sosas del lugar. Ellas, tías fuertes, con carácter y una vida social activa, son todo lo contrario.