Esta versión 3.0 del misionero clásico es muy aclamada por ambos sexos. Ambos tienen unas vistas estupendas de su pareja y la penetración es muy profunda, más incluso si él agarra las caderas de ella y empuja hacia sí mismo.

2) El misionero bloqueador
En la versión clásica, ella tiene las piernas separadas, pero en la ‘bloqueador’ las extremidades se encuentran juntas. Esto produce presión en las paredes vaginales, lo que aumenta la fricción con el miembro masculino con las penetraciones. Por eso, esta postura es perfecta para hombres que tienen el pene pequeño, ya que sentirán que, una vez dentro, no se ‘escapará’.