Es una posición muy placentera para ambos, sobre todo para ella, pues el pene roza la pared vaginal más sensible.
Tras probarla, podemos decirte que ‘el acordeón’ tiene cosas buenas y malas, porque, como en todo, no es oro todo lo que reluce. ¿La parte positiva? Para ella, máximo placer y el control del coito. Para él, la comodidad y las vistas estupendas de los pechos de su pareja. ¿Lo malo? Para ella, el esfuerzo físico que hace. Esta posición requiere tener cierta fuerza en piernas y abdomen, y si ella no entrena regularmente se cansará pronto.

Como consejo: mantener el contacto visual. Es una posición muy erótica para ambos, y no es bueno que perdáis ni un segundo de vista la cara del acompañante.