Uno más uno son 69” o, más bien, “soixante-neuf”, si atendemos a la frase original del escritor surrealista Raymond Queneau para describir la postura más icónica del repertorio sexual. Por extraño que parezca, esta parte indiscutida de los preliminares no emergió del Kamasutra (aunque sí se inspiró en él), sino que fueron los franceses, concretamente los asiduos a los prostíbulos de los bajos fondos, los que acuñaron la metáfora (dos personas enlazadas, la una sobre el sexo de la otra) y convirtieron al 69 en el número erótico por excelencia.