El rechazo a la campaña ha sido tal, que incluso se ha llevado a cabo una recogida de firmas en Change.org para que la firma americana de lencería «pida perdón y enmiende el mensaje de su irresponsable campaña de marketing«. Según Frances Black, la impulsora de la iniciativa, el anuncio lleva a la concepción de «creencias erróneas sobre el cuerpo humano y su valor real»..