Asimismo, utiliza un sistema de frenado de múltiples niveles y la transmisión inductiva de la energía, al tiempo que precisa de un hueco más pequeño que los ascensores convencionales y garantiza su seguridad. Esto último supone aumentar en hasta un 25% la superficie útil de un edificio, lo que se traduce en un ahorro de costes y un incremento de ingresos por una mayor edificabilidad.