No hay que ser profesor de instituto, como Noam Shpancer, para darse cuenta de que la mayoría de adolescentes no saben mucho acerca de sexo, lo que es bastante peligroso, pues les arriesga a contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS), entre otras cosas. Además, Internet no ayuda. La red está repleta de mitos sobre sexualidad que confunden a los jóvenes. La pornografía tampoco es útil.