Si no viste Dragon Ball de niño es que no tuviste infancia.
6. Los VHS
Aunque ahora nos resulte algo prehistórico hubo una época en la que existían los videoclubs. Alquilabas una película, introducías la cinta y… ¡tan-ta-ta-chán!, el último que la había usado la había dejado sin rebobinar y tenías que pasarte media hora tirando hacia atrás para poderla ver desde el inicio.
7. El solitario