A tal extremo podía llegar la sociedad para excluir a una persona, habrá que preguntarse quizá si aún existe ese miedo a la libido o si realmente el Marqués representa el morbo y la depravación en su máxima potencia. Una buena manera de saberlo es experimentar tu nivel de vergüenza leyendo uno de sus libros en público, imaginando todo como si fuera una secuencia cinematográfica en los niveles más intensos del clímax sexual. Sólo así podrás darte cuenta de la magnitud y atrevimiento que hacía el autor para demostrar su filosofía de vida.