Tal vez hayas leído “Julieta” o “120 días de Sodoma” y seguramente te habrás dado cuenta que uno de los pilares de la literatura erótica y de la filosofía del placer fue el Marqués de Sade. Él impulsó el derecho a la libido y la libertad sexual, lo cual le costó por mucho tiempo ser encarcelado, menospreciado y visto ante toda la sociedad como un depravado maligno, rebelde de Dios y teórico de blasfemias y otras barbaridades que ahora en el siglo XXI pueden ser nimiedades; sin embargo, en su época –segunda mitad del siglo XVIII– sus prácticas eran vistas como un mal que había que erradicar y desaparecer de la faz de la Tierra.