Si Bukowski es reconocido como un gran escritor se debe, de inicio, a su habilidad misma, su talento con el lenguaje, pero también a que supo dar ese paso más allá, ese paso hacia el abismo, esa última decisión que requiere un texto para convertirse en literatura: en su caso, hacer ver que esta es posible aun en medio de la podredumbre y la miseria, material y espiritualmente hablando, que estas, sin dejar de ser tales, sin dejar de ser humanamente intolerables, son también otra de las materias con la que los sueños están hechos.